Hoy en nuestro blog vamos a hablar de otra de las secuelas más habituales en el cáncer de cabeza y
cuello: los problemas al tragar o de deglución.
Se entiende por deglución el paso de sustancias desde la boca hasta el estómago. Se trata de un
proceso complejo en el que intervienen numerosas estructuras que deben realizar movimientos
rápidos y coordinados. Antes de centrarnos en los problemas que pueden aparecer en la deglución en
pacientes con cáncer de cabeza y cuello, nos gustaría explicar de forma breve en qué consiste el
proceso de deglutir para luego entender mejor las dificultades que pueden aparecer.
En la deglución intervienen varios grupos musculares de la boca, faringe, laringe y esófago con
distintas inervaciones y que actúan de forma perfectamente coordinada.

Se pueden distinguir 3 fases coordinadas a la perfección: oral, faríngea y esofágica.
En la fase oral el alimento se prepara, masticándolo y mezclándolo con la saliva hasta formar
el bolo, una vez listo se propulsa pasando a la faringe. Esta fase es voluntaria.

En la fase faríngea tienen lugar una serie de procesos coordinados de manera secuencial que
permiten que el bolo alimenticio baje por la vía digestiva y no se vaya ni a la vía aérea ni suba
hacia la nariz. Se empieza por el cierre nasofaríngeo mediante el velo del paladar, la laringe se
eleva y se cierra y se abre el esfínter esofágico superior mientras la faringe se contrae para
dirigir el bolo. Esta fase es involuntaria.

Una vez el bolo pasa al esófago se inicia la fase esofágica que hace posible que el bolo alcance
el estómago gracias a los movimientos peristálticos del esófago y la relajación del esfínter
esofágico inferior.

Como podéis ver la deglución es algo que realizamos a diario y sin pensar, pero conlleva una gran
complejidad de procesos en los que intervienen diferentes estructuras y mecanismos que garantizan
su eficacia y seguridad.


Los pacientes con cáncer de cabeza y cuello pueden presentar dificultades en este proceso, bien por
la localización de los propios tumores, bien por los efectos de la cirugía o la radioterapia.
La disfagia, por tanto es uno de los síntomas más frecuentes en los pacientes con cáncer de cabeza
y cuello. Puede presentarse antes, durante y después de los tratamientos. Para un correcto abordaje
de la misma es importante realizar una evaluación inicial que nos permita detectar las causas y
plantear un tratamiento personalizado y adaptado a las características de cada individuo. En este blog
solo proporcionamos información genérica para que puedas entender un poco mejor esta secuela,
pero es importante ponerse en manos del personal sanitario adecuado para que pueda ayudarte y
asesorarte correctamente.

Como ya decíamos antes, la disfagia puede aparecer antes de haber realizado ningún tratamiento,
simplemente debido a la localización de los propiostumores. Esto se asocia sobre todo a localizaciones
en laringe e hipofaringe debido principalmente a la obstrucción de la luz faríngea (es decir, el tumor
no deja espacio para que el alimento pase bien) o problemas neuromusculares por la infiltración
tumoral (lo que ocasiona que esos movimientos rápidos y coordinados no se puedan hacer
correctamente, alterando por lo tanto el proceso de deglución). Lógicamente el abordaje en estos
casos ha de ser el del propio tumor, con la desaparición del mismo desaparecerá el síntoma o
permanecerá por otra de las causas que describimos más abajo.


La cirugía también puede ser el origen de la disfagia por el daño o resección (extracción) muscular,
óseo, cartilaginoso o de las estructuras nerviosas. La gravedad de las alteraciones deglutorias
dependerá de muchos factores (tamaño, localización, grado y extensión de la resección). Además los
procesos de reconstrucción también son importantes, por ejemplo, un colgajo provoca ausencia de
sensibilidad (tan importante para que todo el proceso deglutorio se ponga en marcha) y reducción de
velocidad y coordinación de los movimientos.


La radioterapia puede producir efectos agudos o tardíos que afecten a la deglución.
Entre los efectos agudos se encuentra la mucositis, la xerostomía, ulceración, dolor, edema… Todos
estos síntomas agudos se tratarán y abordarán para que el paciente pueda contar con una nutrición
adecuada. Por ejemplo, la mucositis afecta a la mucosa irradiada provocando dolor y haciendo que la
ingesta oral sea complicada. En estos casos el abordaje se basará en 3 pilares: soporte nutricional,
psicológico y analgésico.


✓ Soporte nutricional: tendrá como fin que el paciente pueda continuar su tratamiento con un
estado nutricional lo más óptimo posible. Se realizará mediante dieta oral con o sin
suplementos, dieta enteral por sonda o nutrición parenteral si lo anterior no es posible,
adaptando la mejor opción a las circunstancias que la persona presente.
✓ El soporte psicológico ayudará a la persona a afrontar ese deterioro en la calidad de vida que
ha experimentado de forma tan repentina.
✓ El soporte analgésico para controlar el dolor.


Así como ocurre con la mucositis todos los efectos agudos tendrán su abordaje, pero es importante
informar de su aparición al equipo que te trata para que puedan ayudarte.


También están los efectos tardíos como xerostomía (disminución de la producción de saliva), trismus
(incapacidad de abrir la boca por completo), caries dentales, alteraciones del gusto…
Al igual que los anteriores, cada uno de ellos tienen su propio abordaje, pero es importante consultar
con tu equipo médico para poder poner solución lo antes posible.


La rehabilitación de la disfagia propiamente dicha se aborda de dos maneras: directa e
indirectamente.


o La forma indirecta es sin alimento, entrenando los órganos que intervienen en la deglución
practicando movilidad, fuerza, coordinación, trabajando cicatrices, …
o La forma directa es con alimento, persiguiendo una deglución segura y eficaz, ayudándonos
de técnicas posturales y maniobras en caso de que sea necesario (esto lo valorará el logopeda
especialista).


o La adaptación de la dieta también es un factor importante, en función de las dificultades de
cada persona, para facilitar la deglución (jugando con el volumen y la viscosidad).
Otro aspecto muy relevante de la disfagia son las implicaciones psico-sociales.


La disfagia es un síntoma que obliga a realizar cambios importantes en el estilo de vida. Normalmente
se necesita dedicar más tiempo del habitual a la alimentación y en muchas ocasiones se requiere la
ayuda de otra persona, generando una dependencia que puede incrementar los niveles de ansiedad,
depresión y baja autoestima. Además en un país donde muchos de los actos sociales están
acompañados de comida, la presencia de disfagia limita mucho las relaciones debido a la incapacidad
para manejar estas situaciones. Por ello, la ayuda psicológica es fundamental en estos pacientes.


Como podéis observar, en el manejo de la disfagia intervienen muchos profesionales distintos, desde
los otorrinos, radiólogos, maxilofaciales, nutricionistas, dietistas, psicólogos, logopedas, dentistas,
enfermeros…todos trabajando para combatir este síntoma tan limitante e incapacitante. Porque si
algo queremos proporcionar con nuestras entradas es información para ayudar, para que el paciente
conozca que hay recursos, ayudas, que, aunque el camino sea duró, con voluntad, se pueden lograr
mejorías.

Esperamos que con este post os hayamos ayudado a entender la disfagia, un síntoma complejo y con
muchas variaciones dentro del cáncer de cabeza y cuello pero que se puede trabajar y mejorar en
manos de los grandes equipos de nuestra sanidad.

Para cualquier duda, consulta o sugerencia no dudes en
contactar con nosotras, estaremos encantadas de ayudaros.
¡Un fuerte abrazo!